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      Desde que empecé a impartir talleres de Mindfulness y Meditación, han pasado por ellos cientos de personas en busca de un objetivo mas o menos común. Cientos de personas muy diversas ¿cada persona única en su historia y en sus circunstancias?. Dirían que no porque la historia de uno es la historia de todos. Es cierto que cada uno, ha tenido y tienen un escenario diferente en las formas. Es cierto, que cada persona cuando llega a un taller expresa su motivación por aprender a meditar, desde su perspectiva y con objetivos diversos. Algunos buscan aprender a gestionar sus emociones, otros llegan en busca de una paz interior, y unos pocos buscan tomar conciencia de quienes son al mirarse en el espejo de forma honesta.

      huida

      A pesar, de todas esas diferencias en la forma, todos de una manera u otra, coinciden en dos cuestiones básicas. Por un lado existe en sus corazones un vacío, malestar o desasosiego que les empuja, entre otras cosas a aprender a meditar. Y por otro lado, un tendencia a la dispersión, por un miedo inconsciente a mirar hacia dentro, en lugar de estar disperso en lo externo.

      Desde algunas concepciones psicológicas, se habla de evitación experiencial, es decir, una tendencia psicológica-emocional, que conlleva una hiperracionalización y una huida de situaciones que generen malestar. Desde otras aproximaciones intelectuales, se habla del entusiasmo y dinamismo, como planteamiento vital, para estar siempre haciendo cosas y de esta forma no contactar con nuestros miedos o malestar emocional. Uno cuando se asoma a las redes sociales, se da cuenta de que este mecanismo es poderoso.

      Todas estas cuestiones mas psicológicas, en el fondo personalmente no importan mucho, porque no son mas que conceptos intelectuales sobre cuestiones vivenciales. Desde mi forma de trabajar con los demás y a mi mismo, no me interesa demasiado, una explicación racional u otra. Lo que mas me llama la atención, es que incluso cuando nos damos cuenta, de esa tendencia a la huida hacia fuera y buscamos un cambio seguimos huyendo. Un ejemplo es cuando alguien empieza a meditar. En muchas ocaciones, sigue habiendo un intento de huida. Una huida hacia dentro.

      Se sustituye una tendencia donde, predomina la actividad continua de muy diversas formas, el ocio, las actividades lúdicas, por una tendencia hacia querer mirarnos dentro. ¿Pero en realidad es una motivación honesta a mirarse dentro? La verdad es que no. En realidad no se busca parar para sentirse, sino sentarse para tapar el malestar. Se buscan sensaciones de paz y bienestar.

      La ilustración de esta entrada, simboliza en mi opinion bien a lo que me refiero. Vemos como una sombra de una muñeco, corre de la sombra de una mano aterradora. Una sombra, es decir, una proyección de mi yo, corre de una sombra, de una proyección de mis miedos. Un juego de sombras chinas. Cada vez mas, escucho en la sesión de presentación, que los alumnos hablan de los beneficios de mindfulness y la meditación. Por su puestos todos esas bondades de la meditación, son estupendas zapatillas para seguir corriendo.